Quisiera comprender
porque te sigo amando
y no lo entiendo.
Hay veces que te maldigo
y maldigo al destino
que te trajo hasta mi
aquella mañanita de sol,
pero otras veces
te doy las gracias,
porque al dejarme sola,
conocí el dolor
de haber amado
sin ser correspondida.
Sandra Figueroa
2002

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