Tu carita hermosa me sonríe
y puedo ver en ti al niño
que yace dormido en tu interior
con ganas de correr y jugar,
con ansias de vivir y amar.
Al niño que hambriento de amor
sincero se rebela en tu ser.
Al niño que sediento de ternura
llora en silencio su abandono.
Al niño aquel que hace tiempo
duerme intranquilo en ti.
Al niño que desamparado
duerme y llora en tu alma.
Sandra Figueroa
2000

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