Son las cuatro de la madrugada,
el maldito reloj marca las horas
sin tener piedad de mi desvelo,
su tic tac taladra mis oídos.
Duele respirar. Quiero dormir.
No escucho el latir del corazón.
Estoy soñando despierta
estando dormida en vida.
Avanzan los minutos restando
segundos a mi vida de sueños.
Lloro a solas un presente.
Hay una ilusión escondida.
¡Maldito reloj no marques las horas
de mi agonía! Soy cobarde.
Era tarde en mi reloj de arena.
¡Maldito reloj detente ya,
quiero dormir y soñar para soñar!
¡Maldito reloj, detente ya!
Sandra Figueroa
2005

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