Ella siempre orgullosa de su belleza,
sensual y coqueta de nacimiento,
hoy la dura vejez y la enfermedad
se hacen presentes y no puede aceptarlo.
Se mira de pie al espejo, se observa
encorvada, la mirada apagada, pálida,
y le pregunta al espejo: ¿Por qué viejo amigo?
y el espejo le responde silencioso
devolviendole la imagen de lo que es ahora,
y grita y llora diciendo que no puede ser
y el espejo sigue en silencio torturándola.
El dolor le quema los huesos y el orgullo,
su mirada se empaña y resignada
se retira despacio a su cama de hospital
a esperar sollozando que venga la muerte.
El espejo, su amigo fiel, también se empaña.
Sandra Figueroa
2018

No hay comentarios:
Publicar un comentario