Sola, alejada de la gente y el bullicio,
silenciosas dos lagrimas brotan de mis ojos.
¡Es mi tristeza tan grande que no la puedo ocultar!
Un anciano que pasó me preguntó curioso
que si algo me pasa, que mi rostro habla,
y no pude responder a sus preguntas.
¿Como gritar que estoy atormentada
por esta terrible soledad?
Sandra Figueroa
2001

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