¡No te pido que me quieras,
ni siquiera que leas mis versos,
solo pido que me dejes amarte
en silencio y sin contratos!
¡Solo pido la tierna ilusión
de saberme amada un segundo,
de estremecerme con frases
que hagan en mi cerebro
visualizar el verdadero amor,
aunque solo sean mentiras!
Sandra Figueroa
2001

No hay comentarios:
Publicar un comentario