Iluminaste mi vida como el rayo de luz
que cegador hizo que cerrara los ojos
y temblara el alma de miedo y dudas.
Entraste en mi vida sin que me diera cuenta,
y al paso de los días te fui amando y necesitando
como las flores necesitan sol y lluvia.
¡Llegaste trayendo poesía entre tus cantos!
Sandra Figueroa
2006

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