Empañado el cristal de mi ventana
se estremece a la furia del viento.
El cielo está llorando silenciosamente,
mi jardín humedecido canta de alegría,
la tarde se pone triste y poetiza escribe,
el cielo grita melancólico y herido,
la lluvia juega entre los rosales,
las palomas se acurrucan friolentas,
el cielo ruge furiosamente,
poetiza sueña que es nuve viajera.
Sandra Figueroa
2020

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