Un pequeño pensamiento
que soneto pretende ser
hoy escribo con sentimiento
puro y sincero de mujer.
Amigo mío; no miento,
pues en tu voz me dejas ver,
disculpa el atrevimiento,
que sabes bien amar y querer.
Tu voz dulce que acompaña
hace eco en mi mente.
Voz que baja de la montaña,
penetra muy suavemente.
El timbre de tu voz baña
mi espíritu dulcemente.
Sandra Figueroa
1999

No hay comentarios:
Publicar un comentario