trémula, silenciosa, olvidada,
entre viejos papeles me observaba.
En mi rincón favorito
a llanto abierto yo lloraba
la espera de un amor desconsolada.
Entre lágrimas pude ver
que la rosa de papel suspiraba,
que callada me miraba.
En un impulso la tomé
entre mis manos que temblaban,
la estreché contra mi pecho emocionada.
Toda mi vida esperé un amor,
un amigo que me amara,
que en mi dolor conmigo llorará.
Y hoy tengo ya una amiga
en esta rosa de papel olvidada
que igual que yo sufre callada.
Mi alma llora la soledad.
Ella llora olvidada.
Lloraremos las dos desconsoladas.
Sandra Figueroa
1994



