La tarde se torna gris, la lluvia cae intensamente
golpeando el cristal de la ventana
desde donde te pienso, cae silenciosa una lágrima
por lo que pude tener no una noche
sino lo poco que me restaba de vida.
Gime mi boca entreabierta al saborear
el beso que tanto deseo probar
y no tuve porque debía renunciar a lo que no era mío.
Este cuerpo tiembla y no de frío,
se estremece sintiendo todavía sensaciones prohibidas
que hiciste brotar y alimentar con palabras.
Palpita el corazón lento, la lluvia caer trayendo
recuerdos viejos que había sepultado.
Llora el cielo, llora mi alma, comprendo que paso el tiempo
y aun vives en mi ser, que no he olvidado
aquellas noches de pasión, aquellas tardes de amor
cuando quería vivir y me aferraba
a un sueño que trastorno mi vida.
Ahora aquí estoy, pasaron los años,
nunca viniste a buscar lo que era tuyo sin condición,
aquí, vacía, sola, observando la lluvia
que cae y pensándote, añorando una palabra tuya
que me devuelva la vida, una palabra
que no habrás de darme porque no se donde estas
Moriré con tu recuerdo gravado en mi mente
porque fuiste el amor más bello
que pude sentir a través del tiempo,
el espacio y la distancia y no te conocí nunca.
Sandra Figueroa
2003
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