que edifiqué para ti,
será mi tumba cuando
todo lo nuestro muera.
Hoy me has herido,
y es herida mortal
la que me has dado.
Te vas, dices que él
te construirá un castillo
pero no de sueños,
que será real porque
tiene para darte
el oro que a mi me falta.
Tú no comprendes que
mi castillo es de amor,
de sueños puros y sinceros.
No, no lo comprendes.
Ese castillo que él
te construye, convéncete,
es de pasión y lujuria.
Será mi tumba tu castillo.
Me has herido, lo acepto,
y esa herida es mortal.
Sandra Figueroa
1999

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