Me invitó a su fiesta
pus quería conocerte.
Yo sé que le gustaste.
Lo supe al ella verte.
Te rodeo de atenciones,
se le notaba en la mirada
que quería contigo conversar
y te miraba fascinada.
En la terraza yo vi
que te comía con la mirada
y aunque no lo creas
me sentí halagada.
Si, halagada de saber
que eres un encanto,
que a las mujeres le gustas
aunque vistas harapos.
Sandra Figueroa
1992

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