Creo que está muerta en vida.
Le robaron su juventud.
Ya no quiere esta vida.
Ella quería amar y ser amada
pero ya no, para que.
La condenaron a la soledad
por algo que no debió ser.
Nunca nadie la comprendió.
Todos pensaron mal de ella,
decían que ella no sonreía,
que no sabia ser mujer.
Ella era una chiquilla loca
que solo sabia jugar
y por eso la condenaron a
esta amarga soledad.
Ahora ya no puede amar,
le robaron ese derecho,
le robaron su juventud,
marcaron su pecho.
Sandra Figueroa
1976

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