Desde que te fuiste a volar por el mundo,
me hiciste saber que eras mujer libre
y que tomabas tus propias decisiones,
que habías crecido y dejabas el nido
para volar buscando nuevos horizontes.
Te fuiste llevándote mil ilusiones
bajo tus tiernas alas de paloma errante.
Cruzaste montañas, ciudades, países,
pero ya vez, tuviste que detener el vuelo.
El destino te tenia preparada una sorpresa.
Sandra Figueroa
2005

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