En esta misma mesa,
dos suspiros, dos sueños,
dos latidos de dolor
toman rumbos diferentes.
En esta misma mesa,
una mujer que sueña,
una ilusión que se aleja,
un suspiro que duele.
Perdida y llorando
camino y no se a donde.
Un recuerdo, un latido,
una lagrima que rueda.
Una débil esperanza.
En esta misma mesa,
rodeada de sombras,
cae la noche en mi vida.
Debo avanzar y no puedo.
Escribo versos tristes sin rumbo.
En esta misma mesa,
hay silencio y oscuridad.
Sandra Figueroa
2005

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