Esta tarde de silencio en mi prisión,
tu presencia invisible se siente a mi lado,
leo, y mis poemas van transportándome
a un mundo lleno de fantasía que bien conozco,
ávida penetro en la magia de la verdad,
acaricio mis muertos y tus recuerdos,
soy una simple alma que lee y sueña,
los poemas me han arrancado una lagrima
al comprender la soledad que te rodea.
Sandra Figueroa
2003

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