Lucharé contra la amargura
que embarga mi alma.
Lucharé por conseguir un día
realizar este sueño.
Caminaré despacio y segura.
Mis pasos me llevaran
hacia donde debo ir.
El camino es largo y difícil,
mas no imposible.
Iré segura, se que llegaré
donde al fin descansaré.
Será ese paraíso terrenal
la tierra prometida
destinada por mi creador,
donde debo encontrar
la dicha y la paz
que mi espíritu necesita.
Seguiré la ruta en silencio,
sin pedir ni ofrecer nada.
Venceré los obstáculos
que el destino me depare.
Llegaré cansada del viaje
pero dando gracias a Dios
porque al fin logré
pisar tierra santa.
Llegaré un día de estos.
No se cuando, ni como.
Solo se que mi destino
esta escrito, y que llegaré
a la tierra prometida
donde podre descansar
en los brazos de la felicidad,
y entonces me transformaré,
y vagaré por los jardines
de la tierra prometida.
Sandra Figueroa
2002

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