¡Ojala que en el infierno te calcines!
Ahí iras el día que al fin te mueras,
porque un ser despreciable como tú,
no merece vivir entre gente como yo.
¡Que te pudras engendro del demonio!
¡Chamuscate en el averno! ¡Bestia!
¡Te maldigo mil veces! ¡Muérete!
Sandra Figueroa
2001
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