Solo te pedí un poquito de amor,
exigí que dejaras amarte,
y la gracia me concediste,
pero caíste en tu propia red.
Ambos nos enredamos, y ahora
atrapados en el silencio nocturno
y la distancia, queremos escapar
y no hay salida a la vista.
De esta red no podremos salir
hasta que el tiempo destruya
los lazos que nos unieron
poco a poco desde aquella noche.
De este enredo no saldremos
hasta que la muerte llegue
desatando los nudos de amor
que atan tu alma a la mía.
Sandra Figueroa
2001

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