¡En oscura soledad me encontraba
la tarde fría que conocí el amor,
fueron mágicas palabras, solo soñaba,
hoy la realidad es amargo dolor!
¡A solas e inocente navegaba,
ilusionada por ese mar tentador,
al llegar tu alma, ya la esperaba,
en mi ser sensible sentí tu dolor!
¡Eras un verso que triste me suspiraba,
tu bello poema fue estremecedor,
al leer sentí que mi alma se quemaba,
y mi sangre se llenó de tu color!
¡Fueron tantas las tardes que enamorada
esperaba ansiosa al escritor,
que en palabras me hizo sentir amada
y en el juego resultó vencedor!
¡La rima que empezó está terminada,
ya no late mi corazón soñador,
a oscura soledad estoy condenada,
fuiste en mi historia un sueño traidor!
Sandra Figueroa
2004
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