Vete en silencio con la noche
y déjame dormida,
mañana cuando despierte
y no te encuentre,
quizá sonría o llore.
Vete en silencio como el ladrón
que marcha feliz a casa
después de robar.
¡Vete y no vuelvas a robarme
la poca dignidad que me queda!
Sandra Figueroa
2013

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