Gorjeo de pajarillos.
Caricias al alma.
Felicidad en risas.
Niños danzando.
Llantos cantados.
La música suave acaricia
mi oído atento al aleteo del amor
que se asoma tras los rosales floridos
de este parque que canta a la vida.
Se van las tristezas a refugiarse
en el olvido de la tarde que muere.
Hoy todo es alegría en el parque.
Niños sonriendo, abuelos felices,
agradecidos y recordando su niñez.
Las tecates bien heladas esperan
para festejar la felicidad que llega.
La alegría es un poema eterno
en este parque lleno de risas.
Sandra Figueroa
2019

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