Convenciéndome dijiste que Dios decidió
nos encontráramos en este mar de tentaciones,
y mi alma romántica se estremeció
al sentir a flor de piel prohibidas sensaciones
que a este corazón tierno enloqueció
al ver cálidas y sensitivas insinuaciones,
y desde ese instante ya nada importo.
Para ti mis versos, rimas, poemas, y canciones,
porque no me arrepentiré de amarte.
Sandra Figueroa
2001

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