Sola y acompañada de voces
que se alejan con el viento,
el pasado se hace presente
atormentando con recuerdos
mi adolorida existencia.
Ya no espero nada del amor,
solo me dejo decepciones.
El tiempo pasa de prisa
anunciando una muerte cercana.
Agonizan mis pasos cansados
en el sendero espinoso de mi vida.
Desfallecen mis rosas enamoradas
en el jardín florido y perfumado
donde de rodillas oro al cielo.
El noticiero anuncia un frente frío
y cierro la ventana donde sollozo versos.
No vendrá nunca a darme alegrías
el cariño que soñé siendo niña.
Es de noche, hace frío en mi cuarto,
apago la luz para que me trague
la oscuridad que tanto desea mi alma.
Gruesas lagrimas corren desesperadas
hasta este pecho anhelante que ama.
Un temblor se apodera de mi cuerpo
y a tientas busco la ventana para abrirla,
me falta aire, se asfixia mi corazón.
Nada espero y sin embargo estoy aqui.
Desde mi ventana abierta veo el sol
que por las montañas se asoma.
Ya no hay lagrimas y estoy cansada,
quiero dormir pero me niego a hacerlo.
No existe lo que siempre sueño.
Resignada cierro la ventana
y me acuesto para tratar de dormir
con la intención de ya no despertar.
Sandra Figueroa
2007

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