Este soneto hoy escribo con alegría,
para agradecerle amigo mio,
las palabras tan bellas que aquel día,
bañaron mi pobre alma de fresco roció.
Aquella noche, lo que decía,
corrió por mi ser como un rió,
gravándose en la mente mía.
Gracias amigo por el envió.
Que Dios lo llene de bendiciones,
que le de paz, dicha, felicidad.
Amigo: entre estos renglones
escritos con grande sinceridad,
encontrará bellas oraciones,
que yo rezo por nuestra amistad.
Sandra Figueroa
1999

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