En las sombras de la noche,
vago cual mariposa nocturna
en busca de un refugio seguro,
tropiezo, y atrapada en la telaraña
que tejió la vida, quedo sin fuerzas,
agonizo anhelando poder escapar
antes que me devore la araña
ponzoñosa que acecha desde lejos,
se acerca cada vez mas, grito,
y ni un sonido sale de mi boca.
No me había dado cuenta.
¡Ya estoy muerta!
Sandra Figueroa
2002

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