Tejiendo un sueño esta tarde
llegó una paloma a mi ventana,
la tomé en mis manos temblorosas
al ver que sangraba y la besé,
la paloma lloraba y la acaricié,
curé sus heridas con besos cálidos,
y ahora en mi regazo ella canta
mientras prosigo mi tejido.
Esta tarde aprendí un macizo nuevo.
Sandra Figueroa
2006
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