¡De la rosa, un latido,
de tu boca, un gemido
que he de provocar!
¡Te entrego mi corazón,
pisa con mucha precaución,
las olas vas a calmar!
¡Y la rosa en el cristal,
mira atenta sin mirar,
sueña en poetizar!
¡La rosa, triste suspira,
con sus versos delira,
tienes que esperar!
¡La rosa que tanto deseas,
vive feliz con las mareas,
te debes retirar!
¡La rosa, hoy se despide,
y que la recuerdes pide,
vamos a terminar!
Sandra Figueroa
2004

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