A la orilla del mar, llegué ebria de amor,
penetrando despacio, que dulce sensación,
adentré en el agua salada, que satisfacción
la arena celosa observaba sonrojada,
la brisa fresca de esa tarde acaricio mi faz.
¡Sueño de amor! ¡Mágica Playa Miramar!
Las olas golpearon mi cuerpo con urgencia,
que lleno de sensaciones se encendía,
el agua salada recorrió mi ser mil veces,
buscando hasta el rincón mas intimo.
Grata sensación la de sentir que el mar
apasionado me acaricio de pies a cabeza.
Que delicia ser poseída por el mar........
¡Playa Miramar, no te olvidaré jamas!
Sandra Figueroa
2000

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