El aire fresco de la mañana primaveral
te trae el eco de un te amo impronunciable.
Estás en paz, ya tu alma no se inquieta como antaño
cuando crédula casi pierdes la cordura.
Llovió tres veces sobre la ciudad,
tres huracanes amenazaron destruirla,
pero una tarde salió el sol trayendo calma.
El eco que hoy escuchas ya no taladra tus oídos,
ahora endulza tu alma y se siente amada.
Sandra Figueroa
2008

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