Llora el viento de la noche
entre las marchitas ramas
de un árbol viejo,
castigandolo sin piedad
desprende las hojas amarillentas
que asustadas presienten su fin.
Azotandolo brutalmente
lo despoja de las ramas secas,
cuna de las hojas muertas,
y quedó en pie,
solo un tronco viejo
a merced de su destino.
Sandra Figueroa
2004

No hay comentarios:
Publicar un comentario