Llegaste a mi una noche de angustia,
con versos suavecitos y dulces
mi dolor de amores calmaste.
Me llevaste de la mano por un
camino de sensaciones otoñales
que inundaron mi alma pura.
Me ofreciste mil sueños y sonrisas
que mi corazón feliz recibía.
Y hoy esta mujer es muy feliz
por el hecho de haberte conocido.
Sandra Figueroa
2000

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