Va pasando lento este dolor
que atormenta corazón y alma,
sé que no volveré a sentir amor
porque por tu ser perdí la calma.
Fui presa fácil para el gavilán
que amenazó aniquilarme,
en sus garras alma y vida están,
de ahí un día lograré zafarme.
Pero este dolor ya va pasando.
Ya no duele tanto la herida.
Este castigo seguiré aguantando
aunque me cueste toda la vida.
¡Desgarraste sin piedad mi corazón,
mi sangre caliente te bebiste
y riéndote de mi noble confusión
fui en tu vida lo que quisiste!
Ahora estoy ciega y ya nada veo.
Paso las horas en mi ventana.
Ya nada me importa, ni en nadie creo.
Me moriré el día de mañana.
Pasará el dolor y habrá dulzura.
Ya sangra poco la herida por ti.
Fuiste el gavilán allá en la altura
a quien mi alma y vida le di.
Sandra Figueroa
2004
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