Aquí estoy, ahogándome en mi llanto,
en esta casa enorme, vacía y obscura,
intoxicándome con el humo de mis cigarrillos,
muriéndome lentamente, y todo porque te fuiste.
Aquí estoy, si, ya casi muerta,
agonizo terriblemente, no he querido salir,
tumbada en nuestra cama he dejado que pase el tiempo.
Las horas más amargas de mi vida
las he pasado aquí solo pensando en ti.
Pero hoy me he levantado con una esperanza dentro de mi
y he sentido que la vida sigue su curso,
que hay nuevas cosas por las que debo vivir
y he sentido mi corazón latir de nuevo
con unas ganas inmensas de volver a amar y de olvidarte.
Sandra Figueroa
1993
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