y mi cuerpo se estremeció.
Por diez años fue mía.
Me fue fiel hasta hoy.
Recuerdo aquella flor
que un día de ella nació,
le escribí una poesía
que mi corazón dictó.
Ella creció en una maceta.
Diez años estuvo ahí.
Un día la trasplanté,
la sembré en mi jardín.
Tal vez le di mucha agua
y el exceso la mató.
Pero yo no me di cuenta.
¡Perdón, perdón!
Mi viznaga preciosa
fue un símbolo de amor.
Mi esposo la trajo de García
y ella hoy se murió.
En el jardín quedo el hueco
que mi viznaga dejo.
¡Se murió mi viznaga de amor!
¡Yo la maté! ¡Yo!
Su recuerdo lo llevaré presente
porque por diez años fue mía.
Hoy no la tengo más
pero la recordaré por siempre.
¡Perdón viznaga mía!
¡No te olvidaré jamás!
Sandra Figueroa
1991

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