¡Eres un hipócrita, no tienes mi perdón,
nomás viste lickras y todo se te olvidó!
¡Entupido, idiota, falso, mentiroso,
ruin, bajo, no vales ya nada para mi,
creí que pensabas y no fue así,
en aquel momento se vino abajo
todo lo que por muchos años fue una vida recta!
¡Imbécil, no mereces mis lágrimas, mis noches de desvelo,
mis rezos, mis versos, mis hijos, mi entrega!
¡Para que seguir, no tiene caso,
ya todo es perdido.
¡Te fuiste aquel viernes a pasear con otra
y eso yo no te lo perdono!
¡No soy de esas¡ ¡No quiero!
¡No puedo creerte!
¡No puedo, pues dentro de mí algo se rompió
y ni con toda una vida podría reconstruir
aquello que dentro de mí adolece y sangra: Mi corazón!
Sandra Figueroa
1991

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