La luna blanca iluminó la playa,
mar adentro, libre, mi ser flotaba,
libre de ataduras, nadaba y nadaba,
desafiando las violentas olas,
que fuertemente embestían mi pecho,
la luna observaba embelesada,
rayos de ternura envió a la arena,
donde mi pié desnudo descansaba.
Sandra Figueroa
2000

No hay comentarios:
Publicar un comentario