Una vez soñé en mil versos escribir,
en ese entonces apenas empezaba,
trecientos treinta y siete llevaba,
ahora escucha lo que voy a decir.
¡Ríete si mi verso te causa risa
o juégalo si quieres despreciarlo,
pero aqui va mi pluma de prisa,
para de mil laureles coronarlo!
¡Nunca pensé en que a ti llegaría,
para que carcajadas te causara,
o para que con sincera valentía,
alguien como tú malo lo juzgara!
¡Lo escribí solo para agradecer
al Dios eterno que mi verso guía,
la dicha enorme de poder componer
este, que alguien juzgo poesía!
Sandra Figueroa
1999

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