¡Cuantos juramentos
junto a mis labios hacías,
y cuentos tormentos
al besarme me ofrecías!
¡Pero te amaba,
y todo, todo te lo creía!
¿Que me importaba
si después dolor sufriría?
¡Si, y porque te adoraba
creí en tus mentiras,
y todo, todo aceptaba!
Sandra Figueroa
1999

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