En las noches silenciosas,
bajo el cielo estrellado,
mi alma te extraña,
y este corazón palpita triste,
de mis ojos una lagrima
rueda silenciosa y solitaria,
mis labios tiemblan
esperando que llegues
hasta mi ventana abierta.
Parece que el viento trae
el susurro de tu voz
hasta mi oído,
y canta bellas melodías,
cierro los ojos con fuerza,
y dejo que me acaricie
suavemente. ¡Te extraño!
Sandra Figueroa
2003
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