Una mañana de rumores de latidos
que mudos danzaban en mi jardín
golpeó dulcemente mi corazón dormido
un latir de excitaciones perfumadas
haciendo que despertara y parara
para luego latir con frenesí de gozo
descubriendo la verdad que suspiraba
y corrió la sangre ardiente desbocada
por las arterias adormecidas por años
haciendo que nacieran nuevas flores.
Sandra Figueroa
2005

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