Al morir la tarde muere también un sueño.
Los últimos rayos del sol iluminan la oscuridad
donde un alma vive encadenada en libertad.
Vendrá el silencio y oscuridad total al alma
que se agita tratando de soltar las amarras
que la tienen cautiva pero es casi imposible.
El ultimo rayo de luz se desvanece en el cerro.
No hay salida, el alma tendrá que esperar
o resignarse a vivir encadenada en oscuridad.
Sandra Figueroa
2004

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