Esta tarde, llegó la luz
a mi ventana abierta
iluminando mi ser.
Los pajarillos cantaron
alegres melodías de amor
contagiados de locura.
El aire fresco penetró
sin respeto alguno a mi alma
estremeciéndola de dicha.
Llegó la luz llena de magia
hechizando mis ojos cansados
que entrecerrados esperaban.
Todo a mi alderredor giró
despacio y solo existieron
dos corazones amándose.
Sandra Figueroa
2002

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