No puedo acostumbrarme a tu ausencia,
te necesito, y a Dios pido clemencia
para que te ilumine y vuelvas a mi,
porque no me acostumbro a estar sin ti.
No me acostumbro a no sentir tus besos,
y a Dios dirijo mis lastimeros rezos,
para que te incite a regresar aquí
y vuelvas a besarme como una vez sentí.
Sandra Figueroa
1999

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