En la noche silenciosa
navegaba mi barca despacito
deseando encontrar poesía.
Al llegar a buen puerto
me brindaron solo burlas,
maldad, mentira, y engaño,
ya me retiraba arrepentida,
triste, y sollozando,
cuando sucedió el maremoto
aquel en el cual me sumergí,
sentí en el alma algo extraño,
y eso fue el comienzo.
¡La noche fue muy larga,
era nuestro primer encuentro!
¿Que dijiste? Mucho y poco.
¿Que dije? Creo que todo.
¡Hablaron nuestras almas!
Besos, verdades, confesiones,
lagrimas, versos .....
así fue pasando el tiempo,
muchos encuentros hubo,
promesas, risas, juramentos,
celos, compañerismo, coraje,
sinceridad, pasión, mentiras,
y el amor de pronto llegó
sin dar tiempo a razonar.
Se unieron nuestras almas
y dos corazones latieron,
florecieron las emociones,
y fue necesario soñar,
realizar aquellas fantasías
que nos hicieron suspirar.
¡Fue tanta la locura que juré
aquella tarde no olvidarte!
¡Ya nada ni nadie me importaba!
Fue obsesión, tal vez capricho,
pero que intenso fue lo que sentí,
que no me arrepiento de todo
lo que sobrevino después,
bien merecido me lo tengo.
¡Esa noche del tsunami
no olvido ni olvidaré nunca!
¡Esa noche fresca y silenciosa
hizo que mi vida cambiara!
Ahora sollozo melancólica
frente a la tormenta marina
esperando encontrarte otra vez.
Hoy se que lo que se va lejos,
jamas volverá y duele saberlo.
En las sombras de la noche,
vago con la misma esperanza
que tú siempre alimentaste
y se alegra mi triste corazón,
y cruza por mi mente tu imagen
traicionera que adoré en silencio,
y ante la cual me arrodillaba
suplicando, rogando, pidiendo.
Ha pasado el tiempo, es verdad,
yo sigo aquí frente a la tormenta,
y te espero, dijiste volverías.
¡Tu me diste esa esperanza!
Sandra Figueroa
2002

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