¡Perdónalo, el cree en ti y te ama!
¡Disculpa la mala intención!
¡Fue juego, es un niño inocente
y quiso divertirse un rato!
¡Conducelo suavemente. Guialo
por tus senderos de armonía,
y has que un día, en la cumbre
de la montaña mas elevada,
recuerde a quien sin condiciones
le entregó un cariño sincero,
y dile, en ese momento clave,
que aunque el tiempo ya pasó,
esa mujer aun lo sigue amando,
y esta feliz de saber que al fin
consiguió lo que el se merece,
porque el es bueno Señor,
aun es un niño que quiere jugar,
pero será mañana gran triunfador!
¡Perdónalo Señor! ¡Cuídalo!
¡Llénalo de bendiciones! ¡Amalo!
Sandra Figueroa
2001

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