Va mi alma libre caminando
por el sendero de piedra
que sonriente me saluda
bajo la sombra de los arboles
y perfumada por verdes pinos.
El canto alegre de las aves
enamora mi triste corazón.
El sol hoy no calienta tanto
como en el verano aquel.
Hay silencio de voces hermanas,
solo el espíritu de las cosas
y los pájaros me acompañan
en este andar por Bahía.
A llovido y la dulce humedad
sube de los pies a la cabeza
impregnando mi alma de vida.
Sandra Figueroa
2019

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