¡A ti, musa de versos en noches de insomnio,
te di mis mejores años y tres poemas!
¡Tú eras mi ídolo! Mi mundo de fantasías
en el que vagaba creyéndome amada
con el presentimiento de que eras infiel,
pero nunca imaginé quien era ella.
¡Una tarde te reíste y lo negaste
diciendo que no pasó nada de nada
y sabes que no te lo perdonaré jamás!
Habiendo mil mujeres donde escoger
tenia que ser la que no era para ti.
El ídolo se hizo añicos en el suelo
y no puedo reconstruirlo. ¡No quiero!
¡Tú eras mi ídolo y me traicionaste!
Sandra Figueroa
2005

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