La noche llegó con ilusión
a sorprendernos despiertos.
El cielo estaba estrellado.
El mar aquel agitado.
La arena caliente.
Tu cuerpo excitado.
Las olas del mar besaban
dos pares de pies enredados.
Una tormenta se avecinaba.
Dos cuerpos relajados.
Sandra Figueroa
2004

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